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Las epidemias y los hábitos higiénicos



Ya en 2009, ante la epidemia de gripe A los argentinos nos consustanciamos con hábitos higiénicos escrupulosos. Nos lavamos las manos en forma continua, utilizamos alcohol gel, barbijos, muchas veces sin saber bien para qué, pero los empleamos y tomamos medidas preventivas, como nunca hasta ese momento tenidas en cuenta. Hoy frente a la epidemia mundial de coronavirus, las autoridades sanitarias brindan recomendaciones similares. Si hiciéramos una comparación entre estas medidas y las que son necesarias tener en cuenta para la manipulación higiénica de los alimentos, nos sorprendería saber, que son las mismas recomendaciones. ¿Por qué las llevamos a cabo ahora y no las tenemos en cuenta en épocas donde no hay epidemias? Es muy probable que por desconocimiento no tengamos en cuenta que el 25 % de la población mundial por a o se enferma por consumir alimentos contaminados. Esta contaminación está principalmente atribuida a la mala manipulación de los alimentos por parte del hombre. El manipulador de alimentos es la principal causa de contaminación de los alimentos en el mundo. Este tipo de afecciones, las Enfermedades de Transmisión Alimentaria -Etas- son prevenibles. Su prevención pasa únicamente por los hábitos higiénicos sanitarios de las personas que manipulan alimentos. ¿Cuáles son esos hábitos higiénicos a tener en cuenta? Los mismos que ayer utilizamos para prevenirnos de la temida Gripe A y hoy del coronavirus. En nuestro país existe hace casi 20 años, la capacitación obligatoria en manipulación de alimentos. La misma tiene como objetivo primordial, la concientización del manipulador de alimentos. Llegar a la comprensión que por sus manos pasa la salud, la enfermedad y hasta la posible muerte del que consume el alimento. Para el año 1991, cuando ocurrió la pandemia de Cólera, también la población en general había comprendido que la incorporación de las tres gotitas de lavandina, nos alejaba de todo riesgo en esa ocasión. La cumplimos eficientemente, a tal extremo sirvió en esos tiempos, que para esa época disminuyeron las enfermedades transmitidas por los alimentos. Luego lentamente retomamos nuestros índices históricos. Fue una buena circunstancia para haber afianzado estos hábitos que nos reportaron buenos beneficios. Estamos hoy frente a una nueva oportunidad. No desperdiciemos estos hábitos que hoy cumplimos todos y que obligamos que los cumplan quienes nos asisten. Cuando el peligro del coronavirus haya pasado, no bajemos los brazos. No olvidemos nunca que el mejoramiento de la calidad de los alimentos que consume una población, mejoran la calidad de vida de la misma. Dr. Héctor Pittaluga Bioq. MP 2173 Director del Programa de Control de Calidad de Alimentos PROCAL. Fundación Bioquímica Argentina



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